En las jornadas estivales caracterizadas por altas temperaturas y humedad, nuestros equipos de climatización se esfuerzan al máximo. Desde el núcleo de tu hogar hasta las áreas periféricas, existe una variedad de acciones que puedes emprender para preservar un ambiente refrescante.

¿Qué es un aire acondicionado de alta eficiencia?

Un sistema de climatización de vanguardia se caracteriza por la energía requerida para su operación en óptimas condiciones y con el uso más reducido de electricidad, lo que se refleja en los kilovatios –kW– que el equipo necesita para alcanzar su nivel máximo de eficacia.

En contraposición a la eficiencia de los sistemas de calefacción, que se evalúa mediante el SCOP –acrónimo en inglés de Seasonal Coefficient Of Performance– o coeficiente de rendimiento estacional, el desempeño del aire acondicionado se mide a través del SEER –siglas en inglés de Seasonal Energy Efficiency Ratio– o Índice de Eficiencia Energética Estacional.

Dicho índice SEER está determinado de acuerdo con el Reglamento Delegado (UE) N° 626/2011 de la Comisión, como la medida de eficacia integral de la unidad y refleja toda la temporada de enfriamiento; es decir, abarca la totalidad del requerimiento anual de enfriamiento de referencia en comparación con el gasto anual de energía para refrigeración.

Existe una correlación directa entre la eficacia energética del aire acondicionado y el parámetro SEER: cuando el SEER es más alto, el consumo del sistema para desempeñar su función de manera eficiente es más bajo, lo que se traduce en una eficiencia energética superior.

Analizando esto, resulta que si tu objetivo es adquirir un sistema de aire acondicionado sobresaliente en eficiencia, deberías elegir uno con un SEER elevado (no menos de 10) y una unidad con tecnología inverter, asegurando así que el dispositivo no use más energía de la imprescindible.

Potencia la eficiencia con tecnología inteligente

La tecnología es un aliado importante para optimizar procesos cotidianos. Optar por un climatizador inteligente, dotado de tecnología smart, te permite una programación acorde con tu rutina diaria, incluso manejándolo remotamente mediante una app en tu smartphone.

Es posible que ciertos tipos de equipos se sincronicen con el sistema domótico de tu hogar; no obstante, es esencial que te asegures de seleccionar dispositivos con protocolos de comunicación que sean mutuamente compatibles.

Busca colocarlo en el lugar adecuado

La elección correcta de la ubicación para el dispositivo de aire frío es clave. Asegúrate de que esté posicionado en un espacio que promueva el flujo de aire sin barreras cercanas. También es fundamental que no esté expuesto a la luz solar directa.

En caso de contar con un sistema de climatización a través de ductos –ya sea que funcione con aerotermia o solo brinde enfriamiento–, comprueba que no haya impedimentos que bloqueen la emisión de aire frío en los distintos puntos de liberación.

Programa un rango de temperatura óptimo

Configura el control de climatización de tu sistema de refrigeración a un nivel de grados uniforme y factible; las oscilaciones en la temperatura resultan en un consumo energético excesivo e innecesario. Según las orientaciones dadas por especialistas, se considera óptimo mantener un rango térmico de 22 °C a 26 °C.

Cuando entres a tu hogar sintiendo el calor externo, evita la tentación de ajustar tu climatizador a 15 °C con la intención de alcanzar prontamente una sensación de frescura adecuada. En su lugar, es más efectivo programar tu dispositivo para que te reciba con un ambiente agradable y confortable en el momento de tu arribo.

Apágalo mientras duermes

Configura tu sistema de climatización para que cese su funcionamiento durante tus horas de sueño. En el transcurso de la noche, es preferible sustituirlo por un ventilador de techo, el cual implica un gasto energético inferior y repercute de manera menos adversa en tu bienestar físico (con especial atención a los problemas de garganta).

Realiza un mantenimiento adecuado

En cualquier tipo de instalación, la conservación es esencial para aprovechar al máximo tus aparatos. Asegúrate de que tu climatizador esté exento de polvo y rastrojos de arácnidos, inspecciona las rendijas, los purificadores y las tuberías de ser el caso.

Pásate a la zonificación

Si posees un sistema de climatización por ductos en tu vivienda, una alternativa excelente para optimizar el rendimiento es elegir la zonificación, de tal forma que únicamente refrigeres las áreas que estés ocupando, lo cual te permite economizar una suma importante de energía.

Esta recomendación resulta igualmente beneficia para el sistema de calefacción.

Mejora el aislamiento térmico de tu vivienda

El confort térmico en tu hogar tiene un impacto considerable en el nivel de energía que consumes, razón por la cual se le otorga tal importancia dentro del diseño de la arquitectura sostenible. En caso de que las remodelaciones de gran envergadura no sean posibles de inmediato, considera instalar elementos como toldos o persianas en aquellos ventanales que reciben directamente la radiación solar.

Contrata una buena tarifa eléctrica

¿Conoces la tarifa de electricidad más adecuada para ti? Aquella que se moldea a tus requerimientos personales. De no contar con un plan de luz conveniente, todos tus esfuerzos en adquirir equipos de bajo consumo resultarán infructuosos.

Eficiencia energética en el aire acondicionado.

La función del regulador de temperatura es esencial en cualquier instalación de climatización o sistema de calefacción. Su labor consiste en regular el clima interior conforme al nivel de temperatura fijado, facilitando una considerable economía de energía, al evitar sobrecalentamientos o enfriamientos innecesarios.

Es crucial instalar el regulador de temperatura en una ubicación adecuada para garantizar mediciones precisas, distante de elementos que emitan frío o calor y donde el aire pueda circular apropiadamente.

  • Colocar el regulador sobre un objeto que irradie calor, como un radiador o un televisor, resultará en lecturas de temperatura incorrectas.
  • Un regulador tapado o con un flujo de aire insuficiente alrededor suyo también producirá mediciones inexactas, lo que conduce a un mayor gasto energético.
  • De manera natural, el aire cálido se eleva y el frío se deposita en los niveles inferiores.

El regulador simplemente verifica si se ha alcanzado o no la temperatura ajustada, y no tiene influencia en la velocidad de calentamiento o enfriamiento del sistema.

Frecuentemente, el usuario incrementa al máximo el regulador de temperatura al entrar a un espacio excesivamente frío en invierno, con la expectativa de calentar rápidamente, pero esto constituye un error. El resultado será que, tras alcanzar el gradiente térmico fijado, el sistema continuará operando, ocasionando un consumo energético excesivo.

Es preferible establecer la temperatura objetivo, sin tomar en cuenta si la sensación es de un frío o calor extremo, y aguardar a que el equipo la normalice. El proceso toma el mismo tiempo, optimizando la comodidad y favoreciendo el ahorro de energía.

Algunas recomendaciones breves para un uso eficiente del aire acondicionado son:

  • Permite que un especialista te oriente; basado en tus necesidades concretas, podrías reducir tu consumo hasta en un 60%.
  • No hagas uso excesivo del aire acondicionado. Como alternativa para refrescar, puedes utilizar lonas, persianas, entre otros recursos.
  • Procura situar la unidad de refrigeración en zonas donde la incidencia solar sea nula, y asegúrate de mantener limpios los componentes del aparato.
  • Una implementación correcta de lonas y cristales aislantes puede traducirse en una disminución del consumo del aire acondicionado hasta en un 30% durante el estío.
  • En caso de necesitar airear el hogar, evita hacerlo con el aire acondicionado funcionando (mejor por las mañanas o por las noches, cuando la temperatura exterior es menor).
  • Para un ahorro aún mayor en tu factura eléctrica, considera cambiar el aire acondicionado por un ventilador de techo, logrando una reducción en el uso energético de hasta el 98%.

Recomendamos igualmente hacer un uso más moderado del aire acondicionado y priorizar el uso del ventilador, que a menudo es un método de enfriamiento más que suficiente. Su circulación del aire puede provocar una reducción de la temperatura ambiente entre 3 y 5 grados y su consumo de electricidad es significativamente menor que el de un aire acondicionado.

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